dijous, 6 de novembre de 2008

¿y qué es eso del EEES?

Venimos escuchando que el proceso de Bolonia es un proceso de mercantilización de la universidad, con el que la empresa privada absorberá la educación, configurándola como un sector más de la acumulación de beneficios. La universidad se convierte en una fábrica de profesionales especializados a total disposición de las empresas. Estas tendrán libertad para modelar los planes de estudios según sus intereses y así sacar provecho del conocimiento que se produzca en la universidad.

¿Cómo hemos llegado a esto?

Ya en el tratado constitutivo de la Comunidad Europea se fijan los principios del proceso de integración europea, la creación de un gigantesco mercado único. Para este gran mercado es necesaria mano de obra, que según el propio tratado deberá ser “formada y adaptable, con mercados laborales con capacidad de respuesta al cambio económico”. Se prohíbe la estabilidad y se niegan los derechos laborales que distorsionen el funcionamiento del mercado.

¿De donde saldrá esta mano de obra “formada y adaptable”? Los tratados no le atribuyen a la UE competencia en materia de enseñanza universitaria, es decir, no pueden dictar normas obligatorias que afecten a la organización de la educación superior. En todo momento, son los estados los que legislan y los que determinan la forma que adopta la universidad.

Todo comienza con el Convenio de Lisboa en 1997 (que como convenio cuenta con mayor fuerza legal y sienta las bases para los siguientes), la declaración de la Sorbona en 1998 y definitivamente, la versión más perfeccionada y depurada que incluye las dos anteriores, la Declaración de Bolonia de 1999.

La Declaración de Bolonia, a pesar de que carece de fuerza obligatoria, contiene los aspectos fundamentales que vertebran las legislaciones nacionales en materia universitaria (nuestro caso la LOU). Objetivos tales como la empleabilidad (capacidad de ser usados), competitividad (concepto mercantil asociado a la reducción de costes), o la adaptabilidad de la universidad a los cambios sociales (entendidos como fluctuaciones del mercado)

EL EEES en el Estado Español, la LOU

La LOU no es otra cosa que la aplicación practica de lo determinado en Bolonia. Por lo que se ha dicho antes, las leyes estatales son el instrumento necesario para llevar a cabo la Convergencia Europea. Vamos a intentar destacar los puntos que en la LOU estan más relacionados con el proceso de Bolonia.

Por un parte aumentan las competencias de los Consejos Sociales. Este órgano, en el que esta representada la sociedad hecha carne mediante la empresa privada, debe aprobar el presupuesto de la universidad y supervisar cualquier tipo de actividad económica de los centros de enseñanza superior. Esta formula ha permitido que exista, a día de hoy, una cátedra de Repsol en la Universidad Carlos III de Madrid.

Por otra parte nos encontramos con la creación de la ANECA, un organismo gubernamental que sirve de vigilante y que es el encargado de vigilar la implementación del EEES, sobre todo en un aspecto fundamental: el profesorado. Se trata de una agencia política, cuyo director es nombrado por el gobierno y existe la posibilidad real de que siga criterios políticos a la hora de acreditar a los docentes. Se trata de un gravísimo e inconstitucional ataque a la autonomía universitaria.

Por último cabe destacar el Titulo XIII de la LOU, llamado literalmente “el Espacio Europeo de Enseñanza Superior”. Es un titulo breve, pero de contenido enorme y clave. Desgranamos los tres artículos.

Artículo 87: Se establece la obligación legal para el gobierno, las Comunidades autónomas y las universidades de adoptar las medidas necesarias para integrar al estado español en el EEES.

Artículo 88: Se autoriza al gobierno a tomar las medias necesarias para adaptar los ciclos formativos al modelo grado-postgrado de Bolonia e implantar el ECTS. Recordamos que la LOU, en su redacción original, sigue el sistema de diplomatura-licenciatura, que en virtud de este artículo el gobierno puede modificar unilateralmente. Por tanto, para modificar este punto tan crucial solo es necesaria la autorización del gobierno. Estableciendo, por tanto, un cauce menos democrático,si cabe, para su tramitación.

Artículo 89: se equipara en régimen de capacitación y acreditación a los profesores de los países miembros de la UE con respecto al estado español. Esto margina a los cuatro estados participantes del EEES que no son miembros de la Unión. Es un botón de muestra para ver cómo la UE se intenta apropiar de un proceso que en origen no es suyo y supeditarlo a sus intereses económicos.

Resumiendo un poco, la LOU es el cuerpo legal que posibilita la entrada en la universidad del proceso de Bolonia. Concretando en la legislación estatal las políticas de liberalización impulsadas por la UE. Por tanto, las luchas estudiantiles que pusieron en jaque al gobierno en las movilizaciones contra la LOU del 2002 se conectan con las que hoy se empiezan a organizar contra Bolonia.

¿En qué nos afecta el EEES?

Las consecuencias prácticas que supone la entrada de la empresa privada en el ámbito universitario conlleva cosas como: la sustitución de las becas a fondo perdido por las becas préstamo, la sustitución del modelo de diplomaturas y licenciaturas por el modelo de grado-postgrado y master, a precios inasequibles, que conllevan una inevitable elitización de la educación (para aquel que la pueda pagar), la reducción general de presupuestos públicos destinados a la educación y su sustitución por fondos privados, que conllevaran un inevitable control por parte de las empresas de los programas e incluso las carreras, adaptándolas a sus intereses.

Las consecuencias sociales que supone el EEES son, si cabe, mucho más preocupantes. No sé trata únicamente de que las empresas saquen provecho del conocimiento universitario, ni que este se vea desvirtuado y alejado de la excelencia académica a causa de la ingerencia del interés privado. El aspecto más serio es el hecho de que se cierran las puertas de la universidad al pueblo.

Los políticos que nos gobiernan nos quieren convencer de que el único y mejor progreso posible es el que viene de la mano de los emprendedores privados. Parecen olvidar que este es el progreso de la minoría. De la minoría de estados ricos sobre la gran mayoría de países pobres; de la minoría de empresarios i burgueses sobre la mayoría de los trabajadores, cada vez más precarios. Basta de cinismos, el único progreso social posible es aquel que nos lleve hacia una sociedad más justa, donde todas las personas por igual puedan disfrutar de los avances científicos y tecnológicos.

La universidad es el último bastión que el pueblo dispone para que las ideas i el pensamiento fermenten en libertad. Es cierto que la universidad actual está muy lejos de responder a esta utopía, pero con la reforma del EEES se da un paso irreversible.